Referencias históricas

La historia del electromagnetismo es muy antigua. En las primeras civilizaciones, los imanes eran considerados como "piedras vivas". El uso de imanes para tratar problemas de salud ya era patrimonio de la medicina empírica del antiguo Egipto. Se dice que Cleopatra (69-30 a.C), llevaba un pequeño imán en la frente con el fin de preservar su belleza formidable y legendaria. China: la antigua literatura médica china habla de las propiedades curativas de la magnetita, un mineral natural magnetizado. También se encuentran escritos en la India y Persia como reportan Aristóteles (380 a.C) y Galeno de Pérgamo (200 a.C).


El uso terapéutico del magnetismo empieza desde el principio de la medicina llamada "oficial": Hipócrates (c.430 - 360 aC) que utilizaba polvo de óxido de hierro (magnetita) y glóbulos rojos para controlar y detener el sangrado.


En el siglo I, Plinio el Viejo (23-79 dC), en el volumen 37 de su "Enciclopedia", describe el tratamiento de quemaduras con piedras magnéticas pulverizadas.


San Alberto Magno (1200 - 1280) en su libro "Mineralia", recomienda una mezcla de leche y magnetita para el tratamiento de los edemas.


Paracelso, médico y astrólogo suizo-alemán (1493-1541) definió la magnétoterapia "Príncipe de la Medicina" y habla de tratamiento a través de los campos magnéticos realizados en la Universidad de Basilea.


En el siglo XVI, el médico de la reina Isabel I de Inglaterra, Sir William Gilbert (1544-1603) describió por primera vez las correlaciones entre las fuerzas magnéticas y las fuerzas eléctricas en su libro "De Magnete" y acuñó el término "Electromagnetismo": utilizaba piedras con características “magneto-terapeuticas” en sus pacientes con buenos resultados.


En 1627, Wilhelm Fabricus llamado Hildanus (1560-1634) documentó el primer uso de un imán natural, para la extracción de pequeñas astillas de metal en un ojo.
Uno de los científicos que por primero comenzó a estudiar detalladamente el uso de los imanes fue Padre Maximiliano Höll (1720-1793), sacerdote jesuita, astrónomo de la Universidad de Viena. En 1774 ilustró sus teorías y su experiencia práctica a un conocido, el médico Franz Anton Mesmer, al que dio algunos imanes. Mesmer empezó a aplicarlos a sus pacientes que sufrían de histeria y de trastornos psicosomáticos. Él alcanzó algunos éxitos, sin tener conclusiones científicas.


John Mitchell comenzó y profundizo en Inglaterra en el 1740 el uso terapéutico de los imanes artificiales, comercializados en forma de herradura.


Sólo en el siglo XIX se puede hablar de verdadero comienzo del estudio moderno de la utilización del electromagnetismo en Medicina, con gran dificultad y muy lentamente, debido a la falta de conocimientos y de medios adecuados.


Los primeros estudios experimentales se llevaron a cabo sólo a partir de la primera mitad del siglo XX, gracias a la mejora de la instrumentación disponible y de las experiencias tecnológicas y científicas. El experimentación científica se desarrolló y refino después del final de la Segunda Guerra Mundial y en la segunda mitad del siglo (efectos biológicos de los campos magnéticos se han estudiado principalmente en los Estados Unidos, Rusia, Japón, Europa, a través de la obra de Danielewsky, Basset, Pilla, Fukuda, Yasuda, D'Arsonval, Fellus; etc.), hasta que el uso de la Electro magnetoterapia en la medicina se convirtió en una verdadera disciplina científica. 


Por estas razones, la validez de la aplicación de los campos magnéticos en el campo terapéutico ha sido reconocida a nivel oficial en la medicina sólo hace unas pocas décadas.

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